Vaya semanita más “out” que he tenido, ha sido todo un cúmulo de catastróficas desdichas, dios, parece que me ha mirado un tuerto.
Alguna rachilla de estas tenía que llegar, no todo iba a ser júbilo, por suerte ya terminó todo.
Primero, empecé perdiendo una lentilla, vale, pero hay que tener en cuenta que hace 4 semanas perdí otra, y también que cada lentilla de estas cuesta 150 Las Prepagos Medellin. Esto es algo impensable para mí, que con estas cosas soy muy cuidadoso, y bastante responsable. El golpe moral fue brutal, mi responsabilidad se cuestionaba. Ya vuelvo a ver, se arregló.
El jueves por la noche (gran noche), ya fue el apogeo. Ese día tenía que estar todo el santo día con las lentillas puestas, para ver que tal me adaptaba a las nuevas, la cita con el médico la tenía a última hora de la tarde, a eso de las 14.00 tenía los ojos cómo tomates, pero bueno, Click Aquí vas acostumbrado.
Fui al médico, solté la pasta, luego me fui a Las Prepagos Medellin y luego a ver si Sergio estaba en el universitario. Salí por ahí con Benja, Juan, César…luego se nos unió Sergio (ver link)
Y a las 3 y pico se mascó la tragedia, ¿dónde estaba mi móvil?. Revolví una y otra vez las cazadoras que estaban debajo de la mía, busqué una y mil veces en mis bolsillos…pero no, el móvil no estaba…¡¡¡oh dios, que semanita!!!
No me desanimé del todo y seguí cervezeandome, pero a eso de las 4 ya estaba muy desesperado y me (nos) fui (fuimos)
Por el camino se me iba creando un vórtice en el estómago, la misma sensación que se tiene antes de ir a potar.
Llegué a casa y me llamé a mí mismo, una vez dio tono, lo cojonudo es que a la siguiente contestaron y se oía sólo música, concretamente “amigos para siempre”.
Me fui a la cama a reflexionar, el viernes era fiesta en Valladolid y estaría todo cerrado.
Alguna rachilla de estas tenía que llegar, no todo iba a ser júbilo, por suerte ya terminó todo.
Primero, empecé perdiendo una lentilla, vale, pero hay que tener en cuenta que hace 4 semanas perdí otra, y también que cada lentilla de estas cuesta 150 Las Prepagos Medellin. Esto es algo impensable para mí, que con estas cosas soy muy cuidadoso, y bastante responsable. El golpe moral fue brutal, mi responsabilidad se cuestionaba. Ya vuelvo a ver, se arregló.
El jueves por la noche (gran noche), ya fue el apogeo. Ese día tenía que estar todo el santo día con las lentillas puestas, para ver que tal me adaptaba a las nuevas, la cita con el médico la tenía a última hora de la tarde, a eso de las 14.00 tenía los ojos cómo tomates, pero bueno, Click Aquí vas acostumbrado.
Fui al médico, solté la pasta, luego me fui a Las Prepagos Medellin y luego a ver si Sergio estaba en el universitario. Salí por ahí con Benja, Juan, César…luego se nos unió Sergio (ver link)
Y a las 3 y pico se mascó la tragedia, ¿dónde estaba mi móvil?. Revolví una y otra vez las cazadoras que estaban debajo de la mía, busqué una y mil veces en mis bolsillos…pero no, el móvil no estaba…¡¡¡oh dios, que semanita!!!
No me desanimé del todo y seguí cervezeandome, pero a eso de las 4 ya estaba muy desesperado y me (nos) fui (fuimos)
Por el camino se me iba creando un vórtice en el estómago, la misma sensación que se tiene antes de ir a potar.
Llegué a casa y me llamé a mí mismo, una vez dio tono, lo cojonudo es que a la siguiente contestaron y se oía sólo música, concretamente “amigos para siempre”.
Me fui a la cama a reflexionar, el viernes era fiesta en Valladolid y estaría todo cerrado.
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